Una nueva encuesta representativa de Civey, encargada por la aseguradora directa DA Direkt, revela que la prima de compra de coches eléctricos impuesta por el gobierno federal alemán ha encontrado un amplio rechazo entre la población alemana.
Al mismo tiempo, la encuesta revela importantes deficiencias en la infraestructura de recarga pública, que muchos consideran el verdadero obstáculo para la movilidad eléctrica.
Los incentivos a la compra no resultan muy convincentes, especialmente para los conductores de vehículos con motor de combustión.
Un 57% de los conductores en Alemania tiene una opinión negativa sobre el nuevo incentivo gubernamental para la compra de coches eléctricos. El impacto real es aún más sorprendente: solo un 6% de los potenciales compradores de coches planea aprovechar la subvención.
Las diferencias según el tipo de sistema de propulsión son notables. Mientras que al menos la mitad de los propietarios de coches eléctricos están generalmente a favor de la subvención, solo el 22 por ciento de los conductores de vehículos con motor de combustión apoyan la medida.
Dado que la bonificación está específicamente diseñada para incentivar a este grupo a cambiar de proveedor, surge la pregunta sobre su efectividad. Silvia Künnemann, Directora de Producto y Experiencia del Cliente en DA Direkt, comenta los resultados.
Ella cree que quienes deberían recibir el subsidio son precisamente quienes lo rechazan mayoritariamente. Además de las reservas fundamentales sobre los coches eléctricos, la difícil situación económica también influye: cada vez menos personas se plantean comprar un coche nuevo.
Existe un importante potencial de mejora desde la perspectiva del público.
Estas cifras también plantean una cuestión fundamental: ¿Puede explicarse causalmente la relación temporal entre las subvenciones y el aumento de las cifras de matriculación, o es que simplemente se han sobreestimado los efectos de los incentivos políticos a la compra?
Además del incentivo a la compra, el estudio analiza otro aspecto clave de la electromovilidad: el estado de la infraestructura de recarga. El veredicto es claro: solo el 13 % de los encuestados considera buena la disponibilidad actual de estaciones de recarga.
Mis propias experiencias al volante de coches eléctricos Este panorama se ve atenuado en cierta medida por el hecho de que el 38 por ciento de los conductores de coches eléctricos consideran que la infraestructura de carga es suficiente. Sin embargo, entre los conductores de vehículos con motor de combustión, prevalece el escepticismo. Dos tercios de ellos califican la infraestructura de carga disponible como deficiente.
Las principales críticas a las estaciones de carga públicas
Los encuestados identificaron debilidades específicas en la vida cotidiana en relación con una tienda pública:
◉ La falta de claridad en las estructuras de precios y las opciones de pago dificulta su uso.
◉ La escasez de estaciones de carga rápida (cargadores de CC) aumenta significativamente los tiempos de espera.
◉ Baja calidad de la estancia en el lugar: se observa con frecuencia la falta de instalaciones sanitarias en los parques de carga más grandes y la insuficiente protección contra la intemperie a través de los techos.

Bonificación por compra de coche eléctrico: no, gracias.
Opinión de expertos: Infraestructura en lugar de subsidios.
Desde el punto de vista de DA Direkt, la encuesta envía una señal clara: en lugar de subvencionar la compra de vehículos individuales, el apoyo específico a la infraestructura de recarga sería más sensato y sostenible desde el punto de vista económico.
Künnemann argumenta que los fondos disponibles deberían utilizarse donde reside el verdadero cuello de botella: en la expansión integral y fácil de usar de la red de recarga.
Los resultados sugieren que la aceptación de la movilidad eléctrica depende menos del precio de compra que de su facilidad de uso en el día a día. Mientras la recarga se perciba como incómoda, cara y poco fiable, incluso la subvención más atractiva probablemente tendrá un efecto limitado.
Más pastillas de freno: algo de lo que casi nadie habla.
Más allá de la infraestructura de recarga, existen otros factores que disuaden a muchas personas de comprar un coche eléctrico, y a los que a menudo se les presta poca atención en el debate público.
➡️ La seguridad en las estaciones de carga públicas es un problema cada vez mayor.
Las ubicaciones remotas o con poca iluminación, el aumento de la delincuencia, la falta de videovigilancia y los largos tiempos de carga durante los cuales el conductor y el vehículo están a merced de las autoridades provocan molestias particulares durante las paradas de carga nocturnas.
➡️ Esta sensación de seguridad se ve agravada por los incendios de vehículos que involucran automóviles eléctricos.
Las baterías de iones de litio pueden sufrir un sobrecalentamiento descontrolado en caso de avería: un proceso de calentamiento que se retroalimenta casi imposible de detener y que puede destruir completamente los vehículos. Esto provoca incendios espectaculares y hace que sea extremadamente difícil extinguirlos.
➡️ Además, están los precios de la electricidad en las estaciones de carga públicas.
En muchos casos, anulan la supuesta ventaja económica de los vehículos eléctricos. Quienes no pueden cargarlos en casa suelen pagar precios en las estaciones de carga rápida que son prácticamente indistinguibles de los de repostar un coche de gasolina, lo que hace que ya no sea una opción realmente económica.
➡️ La proliferación de aplicaciones en el sector de la carga genera frustración adicional.
Los distintos proveedores utilizan diferentes aplicaciones, tarjetas de prepago y sistemas de facturación. Quienes desean una forma flexible de recargar sus dispositivos sobre la marcha suelen tener que instalar y gestionar varias aplicaciones simultáneamente, una tarea que resulta inaceptable para muchos.
➡️ A pesar de los avances tecnológicos, el alcance sigue siendo un obstáculo en la vida cotidiana.
Sobre todo en climas fríos, en viajes largos y rápidos por autopista o con el vehículo completamente cargado, la autonomía real disminuye notablemente. El temor a quedarse sin batería, la llamada ansiedad por la autonomía, sigue siendo una preocupación para todos los conductores.
➡️ El argumento más importante sigue siendo, con diferencia, la drástica depreciación de los coches eléctricos.
Los datos actuales del mercado de coches de segunda mano muestran que los vehículos eléctricos pierden una parte importante de su precio de compra en tan solo unos años, a veces considerablemente más que los vehículos con motor de combustión comparables. Esto se debe a los rápidos avances tecnológicos y a la dificultad para calcular los costes de sustitución de la batería de alto voltaje.
Quien compra un coche eléctrico se arriesga a sufrir una enorme pérdida económica al revenderlo posteriormente; para muchos consumidores, esto supone un factor decisivo que ningún incentivo de compra en el mundo puede compensar…
Sierks Media / The Sierks / © Fotos: Juice (1), Markus Spiske (1), Unsplash
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